sábado, 10 de enero de 2015
lunes, 5 de enero de 2015
PLACER Y MIEDO: SÍNDROME DE ESTOCOLMO - PROSA
PLACER Y TEMOR
A veces siento miedo de mí. Un temor que se asoma en sueños, lleno de persecuciones, palabras que no entiendo, idiomas desconocidos para mis oídos.
Corro por un campo algo desierto y ni siquiera tengo donde esconderme. Una pesadilla recurrente que deviene de épocas remotas, inclusive, que yo no viví.
Como en la novela de Jerzei Kosinski, "El pájaro pintado", soy la niña de la Polonia Oriental, que no tiene raza ni religión definida, se camufla para no ser reconocida y tratar de sobrevivir a duras penas, en la segunda guerra mundial. Es ahí donde la memoria de mi cuerpo, resucita algunas manos sedientas recorriendo mis pequeños pechos, bocas hambrientas, prendidas en la fragilidad de mi cuello. Suena horrible, tal como cuando leí el libro y lloré ante aquella historia algo biográfica, que Jerzei luego desmintiera.
La pesadilla me ahoga, empapa mis sábanas, moja mi cabello, agita mi respiración y aunque sé que estoy soñando, no deseo despertar...Un extraño placer se adueña de la víctima, de la niña, de mi presente.
Gozo con el costo de la supervivencia, los ojos que se clavan en mis rosados senos, el sonido de las armas que caen al suelo y el gemido de un soldado sobre mis labios.
Mi vida en sus manos, sus manos tan asustadas como mi respiración. Pongo resistencia y luego comprendo que ambos estamos tratando de sobrevivir. Me entrego al furioso placer que aromatiza la gramilla de mi pelo, me siento adulta y hasta le pido más, mucho más...Luego, la culpa y despierto con el pecho húmedo, ardiente, satisfecha.
SÍNDROME DE ESTOCOLMO?
(Psicología y espanto)
(Psicología y espanto)
A veces siento miedo de mí. Un temor que se asoma en sueños, lleno de persecuciones, palabras que no entiendo, idiomas desconocidos para mis oídos.
Corro por un campo algo desierto y ni siquiera tengo donde esconderme. Una pesadilla recurrente que deviene de épocas remotas, inclusive, que yo no viví.
Como en la novela de Jerzei Kosinski, "El pájaro pintado", soy la niña de la Polonia Oriental, que no tiene raza ni religión definida, se camufla para no ser reconocida y tratar de sobrevivir a duras penas, en la segunda guerra mundial. Es ahí donde la memoria de mi cuerpo, resucita algunas manos sedientas recorriendo mis pequeños pechos, bocas hambrientas, prendidas en la fragilidad de mi cuello. Suena horrible, tal como cuando leí el libro y lloré ante aquella historia algo biográfica, que Jerzei luego desmintiera.
La pesadilla me ahoga, empapa mis sábanas, moja mi cabello, agita mi respiración y aunque sé que estoy soñando, no deseo despertar...Un extraño placer se adueña de la víctima, de la niña, de mi presente.
Gozo con el costo de la supervivencia, los ojos que se clavan en mis rosados senos, el sonido de las armas que caen al suelo y el gemido de un soldado sobre mis labios.
Mi vida en sus manos, sus manos tan asustadas como mi respiración. Pongo resistencia y luego comprendo que ambos estamos tratando de sobrevivir. Me entrego al furioso placer que aromatiza la gramilla de mi pelo, me siento adulta y hasta le pido más, mucho más...Luego, la culpa y despierto con el pecho húmedo, ardiente, satisfecha.
Rita Mercedes Chio
Derechos reservados
DANZA FOLCLÓRICA ARGENTINA: "MALAMBO"
Hay una gran variedad de ritmos folclóricos en Argentina, muchos de ellos representan cada zona o Provincia.
El Malambo del norte, como el del sur, es interpretado como un alarde del hombre, en sus destrezas, creatividad y elegancia. Se baila con zapateo, solista en grupal. Una categoría que también se presta a competiciones y certámenes.
Rita Mercedes Chio
AMOR, ODIO, AMOR
Como la vida y la muerte, el amor y el odio. Hermanos que se validan el uno al otro.
Hijos de Dios todos…Los sentires, los humanos, la carne, el alma, los vientos, la nieve, la flor que amanece entre tus besos.
El llanto del hambre, los cristales conteniendo el champagne de una promesa, el orgasmo de los jazmines de tu jardín, preñado de aromas inalcanzables.
La desnudez de la fuente, que chorrea sonidos de manantiales, como mis propias venas, abiertas de amor ante una simple mirada en el espejo de tus ojos.
Amaos los unos a los otros! Pero cuantas veces he muerto en las cruzadas que enarbolaban cruces humanas, sedientas de almas diferentes?
Amaos los unos a los otros! por siglos en mis oídos. Hasta que el ronquido de la metralla, despertó con una mera orden y ahora, quién despierta los muertos de amor, de terror, de locura o de fe?
Amo y odio.
Ambos sentimientos se entrelazan en una erótica danza que usa mi cuerpo como escenario. A veces, a sala llena, otras, solo para mi.
Y tu…y tu siempre dispuesto a compartir el ADN del placer entre mis brazos. Ramas que se abren como cuando las azota la furia de una tormenta de pecados. Hombre, mujer, hijos del Padre, con permiso para gozar, sufrir y volver a gozar.
Y la rosa se enamora de otra rosa, los lirios se buscan entre sí... Será porque no tienen que parir desengaños?
Como la vida y la muerte, juntas de la mano, hermanadas, las penas que nos regalamos a diario, vuelven a besarse en secreto, como en un cotidiano incesto.
Hijos de Dios todos…Los sentires, los humanos, la carne, el alma, los vientos, la nieve, la flor que amanece entre tus besos.
El llanto del hambre, los cristales conteniendo el champagne de una promesa, el orgasmo de los jazmines de tu jardín, preñado de aromas inalcanzables.
La desnudez de la fuente, que chorrea sonidos de manantiales, como mis propias venas, abiertas de amor ante una simple mirada en el espejo de tus ojos.
Amaos los unos a los otros! Pero cuantas veces he muerto en las cruzadas que enarbolaban cruces humanas, sedientas de almas diferentes?
Amaos los unos a los otros! por siglos en mis oídos. Hasta que el ronquido de la metralla, despertó con una mera orden y ahora, quién despierta los muertos de amor, de terror, de locura o de fe?
Amo y odio.
Ambos sentimientos se entrelazan en una erótica danza que usa mi cuerpo como escenario. A veces, a sala llena, otras, solo para mi.
Y tu…y tu siempre dispuesto a compartir el ADN del placer entre mis brazos. Ramas que se abren como cuando las azota la furia de una tormenta de pecados. Hombre, mujer, hijos del Padre, con permiso para gozar, sufrir y volver a gozar.
Y la rosa se enamora de otra rosa, los lirios se buscan entre sí... Será porque no tienen que parir desengaños?
Como la vida y la muerte, juntas de la mano, hermanadas, las penas que nos regalamos a diario, vuelven a besarse en secreto, como en un cotidiano incesto.
Rita Mercedes Chio
D. Reservados
Y EL DIARIO NO HABLABA DE TI
Aeropuerto de lágrimas
Trocitos de ilusiones
Cayendo en picada.
Música a tope
Poeta mentiroso
Acumula monedas
Halagos
Falsos
Afiebrados
Bolsillo
De viento
Palabras de amor
Mendigo rico
Dibujando corazones
Sobre astas muertas
Tizas de colores
Humedecidas,
Quebradas.
Llanto de niños
Nadie escucha
En el ebrio olvido
De los sobrios necios.
Noticiero de sangre
Ruta cortada
Olor a brea
Pies descalzos
Humo y disparos
Condena en suspenso
Cadena perpetua
Miente, miente
Algo quedará.
Espinas,
Dudas,
Promesas
Ajusticiamiento
Aborigen muerto
Abogado tartamudo
Decreto
Hambre
Huesos
Jungla
Sobredosis de realidad.
Hoy no, mañana
Regrese otro día
Firme aquí
El Doctor no está
Cajero vacío
Sonría
Lo estamos filando.
Pan duro
De cada día
Dánoslo hoy
Te perdono
Vuelve a sonreír
La vida es bella
Relájate
Y
Disfruta
Disfruta
O acaso,
No sabes vivir?
Rita Mercedes Chio
Derechos reservados
Derechos reservados
HASTA QUE TE OLVIDE - EROTISMO
Sin ti, otros besos
saben a poco.
Me entrego a brazos desconocidos
Me entrego a brazos desconocidos
y en ellos muerdo tu nombre.
El espejo abraza
El espejo abraza
la desnudez y la lujuria
que no puedo contener.
Los vestigios
Los vestigios
de aquellas horas
de humedades y fluidos,
se atesoran con marca registrada,
sobre el delicado médano sedoso
donde florece mi pubis.
Sin ti...Un lirio rojo,
Sin ti...Un lirio rojo,
va perdiendo sus matices
entre mis finos dedos.
Y a pesar de todo,
Y a pesar de todo,
dejo que broten ardientes letras
en honor a tu ausencia,
hasta que te olvide.
Solo hasta que te olvide!
Rita Mercedes Chio
domingo, 4 de enero de 2015
"EL OLVIDAO" POEMA GAUCHESCO
Vaya el hombre a saber,
Cuanto cielo hay en su destino
Mas si el gaucho es peregrino
Y se aparta de la manada,
Cualquier tropilla lo manca
En este suelo argentino.
De tanto andar por los campos
Embrujao de amaneceres
Alguna vez se detiene
Pa matear en las fogatas
Bordona, poncho y facón
Y la foto de una guaina
Dicen que es alma en pena
Cuando canta su guitarra
Mas los teros no se espantan
Al paso del corralero
Vaya si es hombre sincero
Cuando al decir, nada calla.
De frente mira la vida
sin responder del pasado
Al trotecito su pampa avanza
Apunado de mil amores
Solo él descubre colores
Con los ojitos cerrados.
Mano firme en la alambrada
Tenso el lazo pa la yerra
Se va ganado la vida
En cuanto campo atraviesa
Es una luz en el monte
Un manantial en la sierra
Más, sin rancho, ni gurices
Sin tranqueras, ni molinos
Sigue haciendo camino
Un resero de la vida,
Gaucho, patrón y peón
Sobre la tierra que anida.
Vaya el hombre a saber...
Por qué no conoce el regreso
Le dicen el "olvidao"
En voz baja y socarrona
Mientras llora su bordona
Una vaguala sencilla
Se amontonan las muchachas
Por un gaucho ojos negros
Por un gaucho sin guarida.
Meta camino nomás…
Arenal, viento, ventisca
Sol del amanecer
Suda el lomo del pampita
Y el olvidao con su chala
Va al encuentro de otra vida.
Naide conoce su nombre,
Naide conoce sus sueños
Más solo él, siente ser dueño
De esta tierra bendita!
Rita Mercedes Chio
Derechos reservados
Matear= Tomar mate
Facón= Cuchillo largo, mango de plata
Corralero= Caballo de corral
Resero= Conocedor de la zona
Pampa, Pampita= Raza de caballo
Chala= Cigarrillo de hoja de tabaco
Bordona= Guitarra
Yerra= Hacer una marca sobre el cuarto trasero de los animales.
Naide= Nadie
Olvidao= Olvidado
Vaguala= Ritmo felclórico del norte.
Gurices= Hijos pequeños
Enbrujao=- Enbrujado
Rancho= Casa de barro y pajas
Rancho= Casa de barro y pajas
EL SOL DEL GLADIADOR
Mira al este cada mañana
Decapitando el miedo
Acero mallado en las venas
Pan de trigo y avena
Pocas horas bajo el cielo
Mira al este caballero
Que febo es gracia divina
Reloj de arena al viento
Herida y último aliento
Hipnotizando la vida.
Oye el rugir de la sangre
El precio de tu cabeza
Metal pesado la espada
Oro y plata amalgama
La cruz de la fortaleza.
Centurión, noble, valiente
Hierro templado al sol
Hay sed en almas pequeñas
Risas, apuestas y señas
Sobre tu sangre y honor
No dejes de mirar al este
Día de gracia promete
La rosa abierta en la arena
No hay risas, no hay penas
Rostro esquivo de la muerte.
Busilis en la garganta
Sangre de ayer en las manos
Dos ojos verdes que sueñan
Tus labios y sudores preñan
Corazón enamorado.
Gladiador…
No dejes de mirar al este…
Sólo hay luz y esperanza
Cuando la noche fenece.
Rita Mercedes Chio
D. Rservados
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