Porque creo en la eternidad, en la justicia, en las causas nobles y en tu irreprochable lucha por la verdadera libertad de los pueblos oprimidos, quiero brindar contigo en estas fiestas, ya que hubo de pasar medio siglo, para que desde tu bello cielo, puedas ver el comienzo de una Cuba libre.
Porque no hubo en tu mente intereses vestidos de ideales, ni pretensiones de poder infinito e hiciste de la confianza y la entrega un símbolo, una bandera que se usa muy a pesar tuyo, en cuanta manifestación o reclamo considere tu presencia, como respaldo necesario y fuerza, para enfrentar lastimosas situaciones. A veces, en todos los bandos está tu rostro y yo me pregunto si te dejaran elegir, en cual estarías?
La Cuba por la cual peleaste, guarda un secreto doloroso, que no es tan secreto hermano, porque Juan2, antes de partir a tu encuentro definitivo, con sus últimas fuerzas y un hilo de voz, confesó el porqué de tu muerte. Pero no has muerto amigo, pocos saben quién eras realmente y esos pocos, sabemos que las palabras "Democracia y Libertad"" eran tu razón de vivir.
Ahora y siempre, en nuestros corazones, tu presencia se agiganta y aquel pueblo que vivó tu nombre, está a punto de ver concretado un sueño, que era el tuyo y en apariencia, el de otros que caminaban a tu lado. Cuanto hambre de poder! Cuantos años desgastando un pueblo noble, sufrido, leal, rico en historia y en sueños.
Pero no estabas para verlo todo. Porque donde había desamparo, dictadura y muerte, ahí ibas vos poniendo el cuerpo, la vida, la salud y tus convicciones. Te marchaste o te marcharon, para que no vuelvas a desembarcar en Cuba e intentes liberarla otra vez. Y me preguntarás como es que sé esto...Se lo debo a un amigo en común, que ya habrás visto en persona, porque de seguro, está a tu lado.
No tengo el léxico de un político, tengo la palabra del corazón, la del amor, la de la fe, las simples palabras de tus declamaciones, llenas de utopías, pero confiables y sabias como no hubo otras. Festejo el principio del fin. Brindo por tus detractores también, ellos me hicieron más fuerte.
Hombre de ideas, hombre destacado entre los destacados. Comandantes hubieron muchos, algunos como vos, desaparecidos por el parecido entre sí. Brindo por tu sueño Ernesto, Cuba florecerá. Florecerá como cuando las semillas caían de tu mano.
Y que Dios, bendiga a todos aquellos que dejaron su vida, en busca de otra vida mucho más digna.
Entre el cuerpo y la mente. Pastora regando jardines cibernéticos. Flores de acero y lágrimas puestas en palabras. Diminuta ventana abierta al amor, a caricias de letras que caen en cascada sobre mis muslos o anidan el los pliegues de mis senos...
Cachetazo de una hoja en blanco demandando un poco de vida y esperanza.
Alguien canta en mi oído, la melodía de los astros inexplorados…alguien grita su deseo temblando dudas sobre el teclado. Déjame navegar en el espacio de los corazones abandonados, abrigar amores sin destino o besos esparcidos en las calles de lo desconocido. Pastora desnuda que no posee cuerpo. Gesto desbordado intentando llegar a los confines de tu confinado corazón. Nido vacío, plumas que salen en busca de pájaros perdidos.
Pantalla en blanco si no te encuentro. Vertiente que deja de ser y emana aromas de rosas moribundas. En cada estrella, deditos trasnochados colgando mensajes de texto que alguien recogerá, algún día, en algún momento.
Mercado de emociones, compra y venta de fantasías eróticas y místicas. Invisible red que atrapa la muerte negada y promesas que no nacerán. Un mensaje privado que agita mi pecho y dos lirios con brillos, en un extremo de la realidad.
Pastora cibernética. Rebaño de sueños descarriados. Cuerpo que sostiene un alma galáctica, para que la sangre de mi río no deje de ser poema, tenue roce de corazones desconocidos. Me desvistes y no lo sabes…me abrigas y lo ignoras. En el espacio infinito que nos circunda, se cruzan y enamoran una y mil veces, las letras que aprendieron a reconocerse libres y sin dueño.
Orgasmos cósmicos… Cestillo de cristal para cosechar los sueños extraviados. El arte de buscar una ruta hacia ti…existes? existo?
Libero la penumbra del cuarto vacío. Vuela como un pájaro asustado escapando a contraluz montada en las partículas de polvo que danzan encandiladas por un sol temprano. Claveles color sangre esquivan los encajes del cortinado que nadie bordó. Mis pies navegan sobre pisos de madera flexibles como una cintura a la hora del amor. Por debajo de la puerta, blanco sobre se desliza hasta rozar el último instante de la espera. Ahora en mis manos, no he podido evitar que tiemble como una hoja a punto de caer en los brazos de la tormenta. Paso frente al espejo que duplica todo el cuarto de estar. Mi cabello aun sigue atado, aunque la nívea cinta que lo sostiene, está a punto de besar mi espalda. Sobre la redonda mesa de esterilla, una rosa de satén se estremece de cara a la brisa. Junio de 1942… Afuera las sirenas y los aviones componen una melodía de espanto y terror. Comienzo a llorar sin leer la carta. El escudo del sobre sacude la sangre de mi cuerpo hasta dejarla en blanco. Fría, húmeda, la piel suda y se congela en un suspiro. Regresan los besos que dormitaban en los andenes. Se vuelven a abrir los ojos después del abrazo. El silbato del tren y los brazos fuera de las ventanillas. Promesas que se evaporan el los remolinos del destino. Dejo la carta sin abrir, sobre unas cuantas misivas aprisionadas bajo un medallón de bronce. Grito sin gritar. Desgarro el camisón de seda que dibuja una silueta con sabor a muerte. Alguien llama a la puerta. Insiste, golpea las ventanas, me nombra. Es el joven que me ayuda con las compras de la semana. Prendo la radio a todo volumen para escuchar “Según pasan los años” y abro la puerta. Tímido y titubeante deposita el pedido sobre un amplio sillón de brocato y me mira con sus ojitos empañados. Caigo de rodillas y me aferro a su cintura. Acaricia mi cabeza, besa mi frente, mis lágrimas…hasta que mi boca se lanza inconsciente sobre sus labios de fuego. Deja caer sus tiradores y me abro ante tanta inocencia, como una flor al amanecer. El mañana es hoy.