martes, 28 de abril de 2015

TUS FORMAS - VÍDEO


                       
                                                             

Y DIOS CREÓ AL HOMBRE...






EL SUEÑO DE LA MARIPOSA

Amor sin besos...

...“Amanezco en la boca cerrada de los poetas
maquillándome en la gota extasiada del rocío
soy la mujer que amas, su espejo y fragilidad
la mirada perdida del obnubilado retoño
polen cayendo sobre una rosa en celo
los brazos extendidos de un niño explorador
la suave brisa de tus pestañas.”...



El ave fénix de un diminuto gusano
la paleta de dios por escasas horas
el primer dibujo de un pequeñito
palabra escrita, cuando lloras.


Tal vez sería mucho pedir…
ser amante y mariposa
aletear en corazones sórdidos
elegir donde posar mi sombra.


Dios me ha dado casi todo,
magia, belleza y misterio
más cuando amo,
cuando me entrego,
no puedo besar
la boca de mis sueños.


Tal vez sería mucho pedir…
hacer el amor,
mirar a los ojos a quien deseo
quebrar mis las en mil abrazos
y sobre un pálido pétalo,
sangrar matices nuevos.



Rita Mercedes Chio
D. Reservados






TIERRA FECUNDA


   

De aquellos otoños
Humo de invierno
La mejor rosa
Sobre la loza
De mis infiernos.

En mi tierra fecunda
Castillos y retoños
Tu boca amarrada
Loca, descontrolada
La rosa de otoño.

Encajes que caen
Tibia vergüenza
Perlas voladoras
En la dulce hora
De tu presencia

Danza de caderas
Sedas y marfiles
Huracanes de pudor
Palabras con amor
Gemidos sutiles.

En mi tierra fecunda
Narciso enclavado
Cuenco dispuesto
Suave y abierto
Valle enamorado.

Melodía del cosmos
Un grito final
Estrellas que chocan
En el boca a boca
Pecado terrenal.

En mi tierra fecunda
Surco de mujer
Cántaro, vertiente
Aguas ardientes
Primavera y placer.




Rita Mercedes Chio
Argentina




























CINE ÉPICO - VÍDEO


                                                                 

jueves, 16 de abril de 2015

CUERPO DE MUJER 2





ERÓTICA - CUERPO DE MUJER





"AZUL" - POEMA Y VÍDEO




Azul la nube de invierno,
la mariposa nocturna
la noche sobre la nieve
y el color del frío.
Azul como todo aquello
que se traga el horizonte
como el ave de las siestas
como el llanto de los cristales rotos.

Azul…
Tan azul como un suspiro
rodando por mi enagua
como una pregunta muda
y el temor al desamparo.

Azul como mi sombra entre tus manos
tan azul como las mejillas del amanecer
y aquel poema escrito en la arena
con la huella de tus pasos

Azul, en lo más profundo de tus ojos
cuando, con miradas azules,
soltaste mi mano una vez más…
Lirio descarriado entre tanta blancura
hasta el adiós tiene color y textura.
Azul, maquillando el dorso de la luna
mi ropa, mis manos y hasta la cordura.


Azul la risa de la gente y mi ventana rota
azul, la silueta de la haya sin hojas en el cielo
la boca del asombro y mis ojos buscando
el azul de tu pelo a la hora del amor
el espacio vacío del jardín
y tu risa azul sobre la mesa y el mármol.

Azul…
En mis alas, en mi boca
en todo aquello hayas besado alguna vez
o en las rejas invisibles de la locura.
Por siempre, Azul.




Rita Mercedes Chio

UN HOMBRE SOLO: Gian Franco Pagliaro - Tributo

               
                 Imágenes de Vídeo: Rita Mercedes Chio    

                 

"LA NOVIA" - CUENTO DE SUSPENSO



Se siente agradable la delicadeza con que, las manos de mi madre, desliza el blanco vestido de boda, desde mis pies hasta mis pequeños pechos. Revive cada volado en cada uno de sus pliegues, acaricia la seda con ademanes descendentes y suspira. No siento que ciña mi cintura como en días anteriores, es más, el cierre relámpago emitió un breve sonido, como cuando abrimos un pequeño bolso de mano.

Demasiado silencio en este anochecer de enero, escasa luz en el interior del recinto y la única ventana de mi habitación, abierta de par en par al paisaje oscuro de la campiña. Allí a lo lejos, las primeras luciérnagas por arriba y por debajo de un rosado horizonte, labios de un día que acaban callando melodías cotidianas, sonidos de vida y aroma a jardines recién regados.

La lamparilla del techo, más amarilla que nunca, no deja lucir la blancura de las sedas, los encajes bordados, las perlas diminutas del rosario que acaban de poner entre mis dedos. Nadie parece feliz. Nadie entra a ver la novia en su momento más esperado. Desde una lejanía sórdida, el murmullo de cajas con fósforos, raspando la noche, buscando pabilos vírgenes, agigantan las sombras en las húmedas paredes y las hacen danzar entre humo y el olor penetrante de la cera. Han quitado el espejo…han quitado las viejas muñecas, la cajita de música y el caballo de madera donde cabalgaba la infancia. Se inclina mi madre y viste mis pies con una ternura desgarrante.

Ingresan dos señores de traje negro, serios, solemnes y hacen adustas señas para desalojar el espacio. Toman a mi madre por los hombros, ella se resiste, la trasladan hablándole al oído y veo su brazo extendido hacia mí, desapareciendo entre otros brazos, caricias extrañas, rostros amargos.

Las luciérnagas, ahora más brillantes que nunca y la última mariposa de la noche, se acercan a ver como ocultan mi elegancia debajo de finas mortajas, flores silvestres, la luz ocre de los candelabros y el hedor inconfundible de los crisantemos ajados y sedientos sobre mi pecho delgado. Tengo los ojos cerrados…El agua bendita moja mi frente, pasea por mis pestañas y cae hasta mi cuello, en forma de lágrimas. Sé que estoy bonita. Bonita para siempre…




Rita Mercedes Chio
Argentina