miércoles, 1 de abril de 2015
PAGINA 89
Página 89, desenlace.
Al fin, luego de más de 120 noches sobre el teclado, Aarón estaba por darle un final justiciero a su novela. Aquel personaje siniestro que conformó con las peores miserias que pudiera tener un ser humano, frágil e indefenso ante la creatividad del literato, estaba a punto de pagar todas y cada una de sus aberraciones. Cuanto poder el del escritor, cuando de decidir se trata. Un punto más, una coma menos, pasaba a un plano secundario, ante las ansias y el goce de arremeter, con su propia furia, sobre este monstruo que había creado con el lado más oscuro de su imaginación. Dante Sefiro, tenía que morir. Con dolor, agonía, lentamente, suplicando…tenía que morir.
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El reloj del monitor marcaba las 12 de la noche. Los vidrios de las ventanas estaban empañados, sudando un frío misterio en dibujos caprichosos, finas lágrimas cayendo en el precipicio azul de las sombras.
El timbre de la puerta sonó breve. Solo una vez, traspasando como aguja, el sagrado umbral de la concentración. Aarón caminó unos pasos para espiar por la mirilla, algo sorprendido, curioso, intrigado. No vio a nadie. Sólo las hojas danzantes del sauce en el jardín, acompañaban el fino silbido del viento. Extrañado, abrió la puerta y antes que asomara su cabeza, ahí estaba…Alto, vestido de gabardina, las manos en los bolsillos y una bufanda que le tapaba el mentón. – Buenas noches – murmuró el desconocido mientras en un segundo, ya había ingresado a la casa. Aarón, perplejo, se acomodó las gafas y retrocedió asustado.
- Sorprendido?
- Quién es Ud. Qué quiere? – El hombre caminó directo a la computadora, movió el cursor para quitar el protector de pantalla y giró para mirarlo.
- Debería reconocerme…Mi nombre es Dante Sefiro. Ud me creó, Ud, hábilmente, puso en mí, toda su locura, sus bajos instintos, el olor a sangre que tanto disfruta y lame como lobo hambriento, en cada víctima que puso a morir en mis manos. Ud Aarón Wilner, prestigioso y afortunado cosechador de premios, halagos, admiradores…Una mente oscura, que sabiamente se oculta en cada personaje inhumano, donde regocija aquello que nadie conoce de Ud. He venido a cambiar mi nombre por el suyo. No podrá evitarlo, se lo aseguro…mañana la crónica anunciará su misteriosa muerte y con el paso de los años, todo quedará en misma nada. “Suicidio”? Qué le parece? Un buen final para su farsa o no?
……………………………………….
El libro fue publicado en varios idiomas y está a punto de ser llevado a la pantalla en recuerdo del gran escritor: Aarón Wilner, misteriosamente muerto el 6 de junio de 1983.
Rita Mercedes Chio
Derechos de autor reservados en propiedad intelectual de Argentina.
PABLO NERUDA: "TE AMO" - VÍDEO POEMA
Te amo,
te amo de una manera inexplicable,
de una forma inconfesable,
de un modo contradictorio.
Te amo
con mis estados de ánimo que son muchos,
y cambian de humor continuamente.
por lo que ya sabes,
el tiempo, la vida, la muerte.
Te amo...
con el mundo que no entiendo,
con la gente que no comprende,
con la ambivalencia de mi alma,
con la incoherencia de mis actos,
con la fatalidad del destino,
con la conspiración del deseo,
con la ambigüedad de los hechos.
Aún cuando te digo que no te amo, te amo,
hasta cuando te engaño, no te engaño,
en el fondo, llevo a cabo un plan,
para amarte mejor.
Te amo...
sin reflexionar, inconscientemente,
irresponsablemente, espontáneamente,
involuntariamente, por instinto,
por impulso, irracionalmente.
En efecto no tengo argumentos lógicos,
ni siquiera improvisados
para fundamentar este amor que siento por ti,
que surgió misteriosamente de la nada,
que no ha resuelto mágicamente nada,
y que milagrosamente, de a poco, con poco y nada
ha mejorado lo peor de mí.
Te amo,
te amo con un cuerpo que no piensa,
con un corazón que no razona,
con una cabeza que no coordina.
Te amo
incomprensiblemente,
sin preguntarme por qué te amo,
sin importarme por qué te amo,
sin cuestionarme por qué te amo.
Te amo
sencillamente porque te amo,
yo mismo no sé por qué te amo.
miércoles, 18 de marzo de 2015
SIGUE MI PERFUME
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Como Grenouille - De la novela: "El perfume"
Sigue mi perfume.
Comienza por las tibias violetas
de mi cuello, baja lento,
entreabre la puerta de tu boca
y ahora detente.
Quiero ver cómo despiertan
los médanos de mi pecho.
A qué saben?.
Cierra los ojos y dime...
Son acaso como los imaginabas?
Sigue mi perfume,
sostén mi cintura en alto
y vuelve a cotejar el mapa
dibujado en mi vientre.
Ya sabes,
te acercas a un monte
de manzanas verdes,
fragancia de mujer,
sabor a fruta madura
que espera y se niega a caer.
Sigue mi perfume...
Otra vez las violetas
en mis muslos, tímidas y ocultas
floreciendo en la comisura
de tus labios.
Regresa a mis besos, te lo suplico...
Silencia los gemidos
del hambre y la sed.
Que nuestros cuerpos se asemejen
a dos manos unidas en oración
y no repares un solo instante,
en morder mi fruta.
Entra al paraíso cuantas veces quieras.
Ya no le temo al destierro...
Ahora, eres tú
quien huele a violetas, manzanas y mar.
Rita Mercedes Chio Isoird
D. Reservados
jueves, 26 de febrero de 2015
miércoles, 25 de febrero de 2015
PENA DE AMOR - TRIBUTO A SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ.
De los austeros recuerdos
Que vuestros ojos han dejado
Recojo mieles y silencios,
Tinta sepia de los vados.
Tinta sepia de los vados.
Amor de oraciones engarzadas
Como perlas de un Rosario
Gotas de un grifo entreabierto
Mi sangre drena en pecado.
Cerrad la puerta con llave
Como perlas de un Rosario
Gotas de un grifo entreabierto
Mi sangre drena en pecado.
Cerrad la puerta con llave
Ya nada queda en mis manos
Vuestras sedas, como aves
Vuelan por goces mundanos.
Apenas un sol enrejado
Vuestras sedas, como aves
Vuelan por goces mundanos.
Apenas un sol enrejado
Tímido amanecer que florece
El lado más oscuro de mi alma
Acaricia y se estremece.
Canto del pájaro herido
En la cruz del campanario
Habéis roto mis cristales
Habéis tejido mi sudario.
Vosotros que comprendéis
Mi ausencia y cielo nublado,
Decidle que no la olvido
Decidle que aun la amo.
Acaricia y se estremece.
Canto del pájaro herido
En la cruz del campanario
Habéis roto mis cristales
Habéis tejido mi sudario.
Vosotros que comprendéis
Mi ausencia y cielo nublado,
Decidle que no la olvido
Decidle que aun la amo.
Rita Mercedes Chio
Argentina
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